En diciembre comienza la temporada del Aconcagua, la montaña más alta fuera de la cordillera del Himalaya, con casi 7.000 m de altitud y, de cierta manera, cerca de Brasil. Tanto los montañistas más experimentados que desean alcanzar nuevas cumbres como los más novatos, que quieren experimentar una alta montaña, se lanzan rumbo a la altitud. El problema es que muchos de ellos no saben lo que esto significa ni lo que realmente les espera. Entonces, comenzamos a recibir noticias, buenas y malas, verídicas y sensacionalistas, sobre lo que las personas atraviesan en este ambiente hostil, donde la vida (humana o de cualquier ser vivo) no puede mantenerse de forma permanente.
Escalada del Aconcagua – Foto: Grajales Expeditions / Grajales.net
¿Qué le sucede a nuestro cuerpo en la altitud?
Cuanto más ascendemos, más enrarecido se vuelve el aire, lo que significa que la presión del oxígeno cae, sus moléculas se dispersan y se vuelven menos disponibles para ser captadas por nuestros pulmones. En pocas palabras: se vuelve difícil respirar. Si estuviéramos a 8.000 m, dentro de un avión, y la cabina se despresurizara repentinamente, perderíamos la conciencia en segundos.
Pero entonces, ¿cómo una persona escala el Everest sin oxígeno? Pasando por un proceso llamado aclimatación, en el cual nuestro cuerpo se adapta gradualmente a la falta de oxígeno. Cada persona tiene su propio tiempo para aclimatarse, y este proceso puede llevar días e incluso semanas, dependiendo de la altitud a la que se quiera llegar y del organismo de cada individuo.
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Você sabia que o Gear Tips Club é a maior comunidade de praticantes de atividades ao ar livre do Brasil, com descontos e conteúdos exclusivos? Clique aqui e conheça nossos planos.Sin embargo, en este artículo no hablaremos de la aclimatación, sino de lo que sucede cuando nuestro cuerpo comienza a sentir los efectos de la falta de oxígeno o cuando la aclimatación no ocurre como esperamos, generando el Síndrome del Mal Agudo de Altura (MAA), que va desde sus formas más leves hasta formas graves que pueden llevar a la muerte.
¿Qué es el Mal Agudo de Altura (MAA)?
Existe una gran discusión sobre qué se considera una alta montaña o una montaña de gran altitud. Es común en la comunidad de montañistas referirse a la altitud cuando estamos por encima de los 4.000 m, pero para nuestro cuerpo, los 3.000 m de altitud ya representan cambios en nuestra fisiología.
Hay personas más sensibles que, al alcanzar los 2.500 m, ya presentan síntomas como cefalea y náuseas, típicos del Mal Agudo de Altura (MAA). La incidencia del MAA varía de acuerdo con la logística de ascenso de la montaña (ascensos más rápidos tienden a tener mayor incidencia, tanto en formas leves como en las más graves). La mayor incidencia ocurre entre los 3.500 m y 4.500 m, quizás porque es una altitud alcanzada rápidamente por los escaladores para, entonces, comenzar el proceso de aclimatación. En los Alpes franceses, por ejemplo, hay una gran incidencia de Mal Agudo de Altura, ya que las montañas entre 4.000 y 5.000 m suelen ser escaladas muy rápidamente.
Síntomas del Mal de Altura
El Mal de Altura es un conjunto de síntomas con características comunes, que comienza horas o días después de la llegada a la altitud, en respuesta a la adaptación a la falta de oxígeno. Su diagnóstico es clínico y se basa en los síntomas. La intensidad y la cantidad de síntomas varían de persona a persona, y los más comunes son:
- Cefalea;
- Debilidad y/o fatiga;
- Náuseas, vómitos o pérdida de apetito;
- Vértigo, mareos;
- Insomnio o sensación de asfixia durante la noche.
Factores de riesgo para desarrollar MAA
Según la UIAA (Union Internationale des Associations d´Alpinisme – Federación Internacional de Alpinismo y Escalada), existen algunos factores de riesgo para desarrollar MAA y sus formas graves, como el Edema Pulmonar de Altura (EPA) y el Edema Cerebral de Altura (ECA). Estos son:
- Desconocimiento sobre la necesidad de aclimatación;
- Ascenso rápido;
- Antecedentes de MAA, EPA o ECA;
- Ignorar los síntomas iniciales;
- Deshidratación;
- Edad (las personas mayores de 65 años tienen 3 veces más probabilidades de desarrollar EPA). Además, hay altitudes características para cada afección, siendo el MAA más común por encima de los 2.500 m, el EPA por encima de los 3.000 m y el ECA por encima de los 4.000/5.000 m.
Oxímetro, dispositivo que mide la saturación de oxígeno
La Puntuación de Lake Louise
En la tabla de signos y síntomas, llamada Puntuación de Lake Louise (Lake Louise Score), puedes marcar, en cada ascenso, qué síntomas has experimentado y con qué intensidad, asignando una puntuación de 0 a 3 a cada uno. La suma de las puntuaciones determinará si padeces Mal Agudo de Altura (MAA) y en qué grado:
- Menos de 3 puntos: no hay Mal Agudo de Altura (o es insignificante)
- 3 a 5 puntos: MAA leve
- 6 a 9 puntos: MAA moderado
- Más de 9 puntos: MAA severo
Para confirmar el diagnóstico de MAA, la cefalea es un síntoma obligatorio. Aunque la tabla está recomendada para investigadores y estudiosos, y no para un diagnóstico definitivo, es ampliamente utilizada por guías de montaña, aunque no sustituye una buena evaluación clínica.
Tratamiento del Mal Agudo de Altura
El tratamiento se centra principalmente en la resolución de los síntomas. Uno de los fármacos utilizados para la prevención y el tratamiento del Mal Agudo de Altura –tan conocido por los montañistas de altura e incluso considerado dopaje por algunos– es el Diamox (cuyo principio activo es la Acetazolamida). Sin embargo, no es más que un diurético cuyo efecto secundario es acidificar la sangre, lo que provoca que respiremos más rápido para equilibrar el pH sanguíneo. Esto significa que, al respirar más rápido, captamos más oxígeno, ya sea de día o de noche (momento en el que, al dormir, reducimos nuestra frecuencia respiratoria, lo que genera más hipoxia y empeora los síntomas. Por eso subimos alto y dormimos bajo).
Como la Acetazolamida es un diurético (medicamento que aumenta el volumen de orina), no debemos olvidar aumentar la hidratación, que es esencial para mejorar y prevenir el MAA y sus formas graves. Vale recordar que en la altitud, el alto metabolismo combinado con el aire seco y el esfuerzo físico nos hace perder más líquido de lo normal.
Lo ideal, antes de aventurarse, es consultar a un médico con experiencia en altitud para obtener orientación sobre las medidas a tomar y el uso adecuado de los medicamentos.
Escalada del Aconcagua – Foto: Grajales Expeditions / Grajales.net
Formas graves del Mal de Altura
Los síntomas tienden a desaparecer en un plazo de hasta 72 horas si se mantiene la altitud. Sin embargo, si los síntomas empeoran o el paciente continúa ascendiendo sin respetar el período de adaptación, pueden aparecer formas graves como el Edema Pulmonar de Altura y el Edema Cerebral de Altura.
Edema Pulmonar de Altura (EPA)
El Edema Pulmonar de Altura ocurre por una causa no cardiogénica, con un mecanismo diferente al del Edema Agudo de Pulmón Hipertensivo, aunque aún no se comprende completamente su mecanismo.
Las principales variables, tanto controlables como no controlables, que predisponen al Edema Pulmonar de Altura son: predisposición genética, altitud máxima de pernocta, tiempo de ascenso, nivel de agotamiento físico, exposición al frío y exposición reciente a altitudes elevadas.
Se trata de una condición grave y debe tratarse como una emergencia. Los principales síntomas son disminución del rendimiento en el ejercicio, dificultad para respirar incluso en reposo y tos seca. Puede evolucionar con el empeoramiento de la falta de aire, fatiga extrema y tos productiva con o sin espuma sanguinolenta. También pueden presentarse fiebre, cianosis (labios y dedos azulados), taquicardia, baja saturación de O₂ e incluso pérdida de conciencia.
El tratamiento consiste en proporcionar oxígeno suplementario y descender lo antes posible. Medicamentos como la nifedipina y el tadalafilo pueden utilizarse para prevenir la progresión y como coadyuvantes en el tratamiento, bajo supervisión médica.

Radiografía de un pulmón sin edema

Radiografía de un pulmón con edema
Edema Cerebral de Altura (ECA)
El Edema Cerebral de Altura es una enfermedad grave y potencialmente fatal. Puede comenzar con cefalea persistente, apatía, aislamiento del grupo y mareos, evolucionando hacia descoordinación motora (ataxia) y alteraciones en el nivel de conciencia (pudiendo iniciar con cambios de comportamiento y humor hasta llegar a la pérdida total de la conciencia).
Su tratamiento consiste en fármacos como la Dexametasona y la Acetazolamida, suplementación con oxígeno y descenso inmediato. Es fundamental brindar cuidados adecuados a los pacientes con alteraciones de conciencia o que se encuentren inconscientes.
La importancia de la aclimatación y la prevención
A pesar de la buena respuesta y del tratamiento relativamente simple, el Mal Agudo de Altura puede comprometer el desarrollo de la expedición, su logística o incluso ocasionar su finalización. Sus formas severas pueden poner en riesgo no solo la expedición, sino también la vida del participante. ¡La única y mejor prevención es la aclimatación realizada de manera adecuada!
Ilustración que muestra la relación entre la altitud y el volumen de oxígeno inhalado y presente en el aire.
Recomendaciones para una buena aclimatación
Algunas recomendaciones para una buena aclimatación son:
- Por encima de los 3.000 m, no ascender más de 500 m por día;
- Permanecer dos noches en la misma altitud cada 2-4 días de ascenso. Se puede ascender durante el día, pero es recomendable regresar a una altitud inferior para dormir;
- Subir alto y dormir bajo;
- El uso de medicamentos para prevenir el Mal de Altura debe reservarse para situaciones especiales, como montañas de ascenso rápido o para personas con dificultades para aclimatarse, ya con experiencias previas frustrantes.
Conclusión: seguridad en alta montaña
Para tener una experiencia segura y más cómoda en alta montaña, es fundamental conocer la aclimatación y aprender a reconocer, prevenir y tratar el Mal Agudo de Altura y sus complicaciones.
Estar en buena condición física, clínica y psicológica permite que la aclimatación sea más eficiente y mejora el rendimiento. Infórmate antes de aventurarte en un entorno nuevo. Esto aumentará las probabilidades de éxito y de regresar en buenas condiciones.
Referencias bibliográficas
1. Medicine for The Outdoors – the Essential Guide to First Aid and Medical Emergencies – 7ª edición – Paul S. Auerbach, MD
2. Medicina en áreas Remotas en Brasil – Juliana R. M. Schlaad, Sacha W. Schlaad
3. Consensus Statement of the UIAA Medical Commission Vol.2 – Emergency Field Management of Acute Mountain Sickness, High Altitude Pulmonary Edema, and High-Altitude Cerebral Edema
4. Altitude Illness: Prevention and Treatment – Stephen Bezruchka, MD, MPH – The Mountaineers Books
Esta publicación también está disponible en: Português (Portugués, Brasil) English (Inglés)
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