La práctica de separar plásticos y envases para el reciclaje ya es común en muchos hogares brasileños. Pero ¿qué haces con los restos de alimentos que sobran en tu cocina?
Los residuos orgánicos representan cerca del 50% de la basura doméstica. Aunque parezcan inofensivos, suelen descartarse en vertederos y rellenos sanitarios, trayendo graves consecuencias para la salud y el medio ambiente.
Entre los impactos se encuentra la emisión de metano, un gas de efecto invernadero al menos 30 veces más nocivo que el CO₂, generado por la descomposición de estos residuos sin oxígeno.
Otro problema es la producción de lixiviado. El residuo orgánico está compuesto por cerca del 70% de agua, y ese líquido no se evapora en los vertederos, sino que se infiltra en el suelo. Al mezclarse con otros materiales presentes en el relleno sanitario, forma un lixiviado tóxico que causa daños ambientales.
También existe el impacto del transporte de estos residuos, con camiones que consumen combustible y emiten contaminantes al llevarlos hasta vertederos y rellenos sanitarios.
Lo que mucha gente aún no sabe es que el residuo orgánico es el único que podemos tratar en casa de forma simple, eficiente y educativa. El compostaje doméstico reduce los impactos ambientales y además transforma la basura en abono para plantas, incluso en entornos urbanos. Una solución práctica, accesible y al alcance de todos, que depende únicamente de conciencia y actitud.

¿Qué es el compostaje?
El compostaje es un proceso natural y biológico de transformación de residuos orgánicos, como restos de alimentos y residuos de jardín, en un compuesto rico en nutrientes que puede utilizarse para mejorar la salud del suelo.
Este proceso ocurre mediante la acción de microorganismos, como hongos y bacterias, además de macroorganismos. En el caso del compostaje doméstico, las lombrices son bastante comunes y desempeñan un papel importante en la descomposición.
Al adoptar esta práctica, no solo reducimos la cantidad de residuos enviados a los rellenos sanitarios, sino que también devolvemos nutrientes esenciales al suelo.
Las principales técnicas de compostaje son:
– Compostaje con lombrices (vermicompostera): ideal para uso residencial, esta técnica utiliza una compostera compacta que ocupa poco espacio (aproximadamente 40 x 60 cm). Además del abono sólido, el sistema permite la recolección del líquido generado, que, en lugar de descartarse en vertederos, puede utilizarse como biofertilizante de excelente calidad.
– Compostaje termofílico: realizado con bacterias e indicado para grandes volúmenes de residuos, generalmente a partir de 10 kg por día, pudiendo llegar hasta 100 toneladas diarias. En esta técnica, se crea un ambiente controlado que favorece la actividad bacteriana, garantizando un proceso eficiente, sin olores y sin atracción de vectores. Las bacterias entran en intensa actividad, alimentándose y multiplicándose, lo que genera calor y caracteriza el proceso termofílico.
4 mitos sobre el compostaje doméstico
Antes de explicar cómo puedes adoptar esta práctica en tu hogar, vamos a desmentir algunos mitos que impiden a muchas personas comenzar, principalmente por falta de información.
Quien nos ayuda en esta misión es Cláudio Spínola, fundador de Morada da Floresta, una de las principales referencias en el tema:
1. La casa tendrá mal olor
Este mito surge porque muchas personas asocian el residuo orgánico con el olor de bolsas de basura acumuladas o con el olor del camión de recolección. Sin embargo, el residuo solo produce mal olor cuando se descompone sin la presencia de oxígeno, como ocurre dentro de bolsas plásticas. En el compostaje doméstico, esto no sucede. Los residuos se cubren con aserrín, lo que permite la circulación de oxígeno. El resultado es un olor muy leve, casi imperceptible.
2. El compostaje atrae mosquitos
Tanto el mal olor como la presencia de mosquitos indican que algo está mal en el proceso. Cuando el compostaje se realiza correctamente, no atrae insectos. La falta de oxigenación puede generar olores y, en consecuencia, atraer mosquitos. Sin olor, no hay atracción.
3. Compostar da mucho trabajo
Mucha gente evita comenzar pensando que será una tarea más en la rutina. En la práctica, es sencillo y puede incluso facilitar el día a día. Basta con separar los residuos orgánicos en un recipiente junto al fregadero y, cuando esté lleno, transferirlos al lombricario, cubriéndolos con aserrín. Después, solo hay que lavar el recipiente y volver a empezar. Este proceso lleva menos de dos minutos.
4. Miedo a que las lombrices caminen por la casa
Las lombrices utilizadas en la compostera, conocidas como californianas, son propias para este tipo de sistema y diferentes de las lombrices de jardín. No les gusta la luz y permanecen dentro del lombricario, donde encuentran todo lo que necesitan. No tienen motivo para salir. Como explica Cláudio, en algunas situaciones, alguna que otra puede escapar si el ambiente está completamente oscuro, pero esto no es común.

Cláudio Spínola, fundador de Morada da Floresta
Cómo comenzar el compostaje doméstico
Planifica el lugar
La compostera debe estar protegida del sol y de la lluvia, preferiblemente cerca de la cocina, para facilitar el descarte diario de los residuos orgánicos.
Elige la compostera
Ten en cuenta el volumen de residuos orgánicos que generas y el número de personas en el hogar.
La compostera doméstica suele estar compuesta por tres compartimentos:
- Cajas superiores (digestoras): son dos cajas donde ocurre el compostaje. Tienen orificios en el fondo para el drenaje del líquido y, eventualmente, para la migración de las lombrices entre ellas.
- Caja inferior (colectora): se encuentra en la base y debe tener un grifo para recolectar el biofertilizante líquido producido durante la descomposición.
Si prefieres un modelo práctico, compacto y funcional, puedes optar por la Composteira Humi, desarrollada por Morada da Floresta con base en principios de ecodiseño. Además de la estética, facilita la limpieza y cuenta con patas y ruedas, lo que ayuda en su desplazamiento durante la rutina del hogar.
Adquiere las lombrices
Las matrices de lombrices son grupos de lombrices adultas, generalmente de la especie Roja Californiana, utilizadas para iniciar la vermicompostaje. Se reproducen rápidamente y son esenciales para la producción de humus. Los paquetes vendidos por Morada da Floresta, por ejemplo, contienen entre 200 y 300 lombrices.
Elige el material vegetal seco para cubrir los residuos
El aserrín ayuda a airear el compuesto, controla la humedad y crea una barrera contra los mosquitos, además de evitar olores. Debe usarse para cubrir los residuos orgánicos y puede encontrarse en madereras, tiendas de mascotas y en la tienda de Morada da Floresta. También es posible utilizar hojas secas, paja o hierba, pero al principio el aserrín suele ofrecer mejores resultados por absorber mejor la humedad. La recomendación de Cláudio es usar aserrín durante los primeros tres meses para tener mejores experiencias.
Adopta un baldecito de fregadero
Usa un recipiente para almacenar temporalmente los residuos orgánicos. Lo ideal es mantenerlo siempre tapado y sin bolsa plástica, evitando generar más basura. Cuando esté lleno, transfiere el contenido al lombricario. Además, se recomienda contar con una pala para retirar el abono y una regadera para diluir y aplicar el biofertilizante líquido en las plantas, ya que es bastante concentrado.
En la práctica: cómo operar la compostera doméstica
Al adquirir la compostera, se deben colocar las lombrices, los residuos orgánicos descartados en el baldecito y el aserrín en la primera caja. Esta se alternará durante el proceso de compostaje con la segunda caja digestora, ubicada en el medio.
Cuando la primera esté llena, es momento de comenzar a usar la segunda, intercambiando su posición. Recuerda verificar que los orificios de las cajas digestoras estén desobstruidos. No deben estar cubiertos por aserrín ni tapados, ya que son esenciales para el drenaje del líquido y la circulación del aire.
Mientras se alimenta la segunda caja, la primera permanece en reposo, finalizando el compostaje. La recomendación es que cada caja tarde aproximadamente 30 días en llenarse, garantizando el tiempo suficiente para que el proceso ocurra de forma eficiente.
Cuando el compuesto esté listo, debe retirarse para dar espacio a nuevos residuos. Este ciclo se repite de forma continua.
«Inicias el compostaje con un paquete de aproximadamente 250 lombrices, que se van alimentando y multiplicando con el tiempo. Con el aumento de la población, el proceso se vuelve cada vez más rápido», explica Cláudio.
Pero no te preocupes: no hay riesgo de superpoblación. Las lombrices regulan naturalmente su reproducción de acuerdo con el espacio y la cantidad de alimento disponible. Además, pueden sobrevivir hasta tres meses sin nuevas adiciones de residuos, lo que te permite viajar sin preocupaciones.
Como las cajas digestoras tienen orificios, el exceso de líquido escurre hacia la caja colectora. La recomendación es abrir el grifo una vez por semana para evitar la acumulación de humedad. Este líquido es un biofertilizante rico en nutrientes que, diluido en agua, puede utilizarse para nutrir las plantas.

Qué puede y qué no puede ponerse en la compostera
De acuerdo con las recomendaciones de Morada da Floresta, los alimentos se clasifican según el impacto que tienen en el bienestar de las lombrices. Algunos ítems, como las frutas cítricas, pueden causar malestar y deben usarse con moderación para mantener el equilibrio del sistema.
Lo que puede compostarse libremente: Frutas; legumbres; verduras; cereales, granos y semillas; panes y pasteles; cáscaras de huevo; borra y filtro de café; saquitos de té; yerba mate; hongos (shitake, shimeji y champignon).
Lo que puede usarse con moderación (no superar el 20%): Frutas cítricas; alimentos cocidos; servilletas y papel de cocina; aceites y grasas; flores; hierbas medicinales o aromáticas; condimentos fuertes (como pimienta, ajo y cebolla); lácteos; líquidos (como yogur, leche, caldos de sopa y frijoles); limón.
No recomendado: carnes, heces de animales carnívoros y coco entero.
Lo que cambia en la vida de quienes practican el compostaje doméstico
Pedro Henriques Fabrino practica el compostaje doméstico desde hace dos años. El mineiro optó por la Composteira Humi principalmente por su practicidad y ergonomía, que facilitan la extracción del biofertilizante e incentivan la participación de toda la familia en el proceso. A pesar de los desafíos iniciales, especialmente en la adaptación al uso del aserrín, Pedro ve el compostaje como una experiencia transformadora: «Todo en la vida es construcción. Cuando nos acostumbramos a pensar que todo es difícil, empezamos a convivir con muchas barreras. Hoy tengo una relación de amor con las lombrices, con la tierra, con la naturaleza.»
Cuando está lejos de casa, percibe aún más el impacto de los residuos en el día a día: «Siempre que viajo, pienso en la cantidad de basura que generamos en los hoteles. A veces regreso con residuos para descartarlos en el destino correcto.»
Para Cláudio, la compostera se convierte en un atractivo del hogar, despertando curiosidad e interés: «La persona se siente bien, feliz, y quiere compartirlo. Además, empieza a notar la cantidad de residuos y envases que genera, a reflexionar sobre la alimentación y otros aspectos de la vida.»
Con el tiempo, quienes adoptan el compostaje comienzan a observar más su entorno: calles, plazas y espacios públicos adquieren un nuevo significado. Surge el interés por las hojas secas para mantillo, por huertos comunitarios y por iniciativas locales.
El compostaje, por lo tanto, fortalece el sentido de comunidad, amplía la mirada hacia el vecindario y profundiza la conexión con la naturaleza.
De la práctica doméstica al uso en proyectos educativos
El compostaje también es una práctica que gana fuerza cuando deja de ser solo una idea y pasa a formar parte de la rutina.
Pedro Lacaz Amaral, fundador de Gear Tips, realiza el compostaje en casa desde 2018, utilizando una compostera Humi. La experiencia mostró, en la práctica, cómo la separación de los residuos orgánicos cambia la relación con la basura, con la alimentación y con el propio ciclo de la naturaleza.
Con la implementación del Centro de Entrenamiento Gear Tips, en la Fazenda da Glória, esta lógica también se incorporará al funcionamiento del espacio. La propuesta es trabajar el compostaje de dos formas complementarias: a través de una compostera HumiBox, adecuada para el manejo de los residuos orgánicos generados en la cocina, y también mediante el compostaje directo en el suelo, integrado al sistema agroforestal.
Más que una solución para reducir residuos, el compostaje pasa a ser parte de un proceso educativo. Ayuda a mostrar, de forma simple y concreta, que aquello que antes se trataba como basura puede volver al suelo como fertilidad, cerrando ciclos y acercando a las personas a la naturaleza.

Compostera que será implementada en la Fazenda da Glória
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