Ahora ha llegado el momento de ampliar un poco más el tema y entrar en “declinación magnética”. El término declinación magnética no es más que el nombre dado al ángulo entre el Norte Geográfico y el Norte Magnético, de la misma manera que algunos ángulos reciben nombres especiales, como por ejemplo el ángulo recto, que siempre tiene 90º.
Los tres tipos de norte
Existen tres tipos de norte representados en las cartas topográficas: 1. norte geográfico, 2. norte magnético y 3. norte de cuadrícula (figura 1 – abajo).
El norte geográfico es una convención antrópica, ya que se estableció este punto como el lugar donde convergen todos los meridianos, es decir, por donde pasa el “eje” de rotación de la Tierra —allá en el Ártico. El norte magnético, a su vez, representa el alineamiento de las fuerzas magnéticas de la Tierra (sugerencia de lectura: Magnetismo Terrestre – Servicio Geológico de Brasil). Su posición varía con los años. En 1831, James Clark Ross fue el primero en registrar su existencia, localizado justo al norte del Círculo Ártico, y en 1904 el explorador noruego Roald Amundsen notó que había cambiado de lugar. Por último, aún existe el norte de cuadrícula, aquel de la UTM abordado en mi último texto.

Figura 1: los tres nortes encontrados en las cartas topográficas. NQ norte de cuadrícula, NG norte geográfico y NM norte magnético (Santos, 1990).
Así, es necesario conocer la declinación local cuando queremos unir la brújula con el mapa. Pero no te asustes con todo esto: no es tan caótico como parece. Para calcular la declinación local, basta con mirar el diagrama de declinación en la leyenda de las cartas, conforme a la figura de abajo (figura 2).

Figura 2: Declinación magnética representada en la carta Rio Claro, IBGE 1969
Calculando la declinación magnética
Allí encontrarás la declinación del mapa en el momento en que fue producido y su variación anual, y también si la declinación se mueve hacia el este o hacia el oeste. En la leyenda también verás el último año en que se calculó la declinación. Ahora basta con multiplicar la antigüedad del mapa por su variación anual y sumar ese número a la declinación correspondiente al año informado. Veamos un ejemplo utilizando la carta Rio Claro HOJA SF-23-M-I-4, producida por el IBGE en 1969. En aquel año, su declinación era de 14°38’ —catorce grados y treinta y ocho minutos— al oeste y su variación anual es de 8’ —ocho minutos.
Por lo tanto, en 2024 tenemos 55 años desde la última declinación conocida, es decir, una variación de 440’ (8’ x 55). Sin embargo, como todo ángulo es un múltiplo de 60, será necesario transformarlo en grados dividiéndolo por 60. Luego tenemos 7,3333º, o sea, 7°20’ (7º x 60 = 420’ y aún sobran 20’ para completar 440’). Se suma ahora ese ángulo al ya existente en 1969: 14°38’ + 7°20’ = 21°58’ (si la suma de los minutos supera 60, se añade 1º a la cuenta y el excedente numérico se convierte en los minutos). Como la declinación varía hacia el oeste, en este ejemplo debemos restar 21°58’ del norte del mapa 0º/360º. Concluimos, por lo tanto, que el norte quedará representado por el ángulo de 338°02’.
Recuerda los siguientes símbolos:
º = grado ‘ = minuto “ = segundo
Muchas veces también encontrarás en el diagrama de declinación el ángulo entre el norte geográfico y el norte de cuadrícula. Ese ángulo se forma en el intento de planificar la Tierra, como se vio en el texto sobre UTM – Unidad Transversa de Mercartor. Observa la figura 1 y nota que el norte de la cuadrícula sigue una línea recta y perfecta en sentido norte-sur, “alejándose” ligeramente del norte geográfico. Pero, por suerte, como ese ángulo es numéricamente pequeño, terminamos ignorándolo. Así, que no te preocupes por añadirlo a los cálculos anteriores.
Usando la declinación magnética
Existen tres maneras de utilizar la declinación magnética en las cartas: 1. dibujando nuevas líneas de norte en el mapa, 2. ajustando la brújula —solo en algunos modelos— o 3. calculando en campo la suma o resta de la declinación con respecto al norte geográfico. De forma didáctica, la manera que considero más sencilla es dibujar el “nuevo” norte en el mapa. Calcula la declinación según la información contenida en la leyenda, siguiendo el razonamiento anterior, y con la brújula encuentra ese ángulo con relación a las líneas de norte —cuadrícula— del mapa. Sigue los pasos a continuación:
1. Ajusta la brújula a la declinación calculada a partir de la información contenida en la leyenda.
2. Coloca la brújula sobre el mapa haciendo coincidir el norte del disco de lectura con el norte de una de las líneas del mapa. Ignora la aguja en este procedimiento.
3. Ahora solo tienes que trazar con un bolígrafo las nuevas líneas de norte ya declinadas (figura 3).

Figura 3: dibujando la declinación magnética en la carta topográfica. Antônio Calvo y Paul Colas Rosas, 2007
Presta atención a los detalles de la brújula, pues en la mayoría de los modelos disponibles la graduación numérica de los ángulos es de “dos en dos”; así, para facilitar su uso, podemos redondear los ángulos usados en campo y también la declinación magnética. En el ejemplo anterior, la declinación pasa de 21º58’ a 22º y de 338º02’ a 338º.
Ahora, ¡solo queda reunir toda esta información y practicar! Buenas aventuras.
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